Por: NestorOCU

 

El día finalmente llegó, amanecía en la ciudad del sol amada y yo tenía un par de horas despierto por las ansias de escuchar a quienes conocía solo a través de los medios; había decidido madrugar esa mañana con la intención de ser de los primeros  pero mi reloj biológico parecía tener más anhelo que mi propio yo.Llegué más temprano de lo esperado y es que olvidé que la actividad comenzaba a las 9:00, y estuve impaciente observando la puerta del auditorio por largo rato hasta que se me informo que se había mudado la actividad a otro salón de la Universidad Rafael Belloso Chacín. Mi viaje de ese día comenzó solo, observando a quienes estaban a mi alrededor, cruzando un par de palabras y saludando a algunos conocidos.

Tuve la dicha de ser de los primeros en entrar y sentarme en primera fila como es mi costumbre en un salón de clases, era lo más sensato si era mi primer día de escuela, la clase comenzó de manos de quien inicio la realidad llamada Escuela Itinerante de Periodismo, las palabras de María Fernanda Flores sobre como inicio el camino que nos condujo a todos a este día, el tono dulce pero lleno de entusiasmo con el que se refirió al periodismo, la invitación a enamorarnos de esta pasión y la jocosidad con la que nos sugirió “echarle los perros” a alguno de los presentes, sería solo el abre boca de una clase magistral a cargo de quienes solían ser la cara de la noticia hasta hace un tiempo.

Esa “pasión” que refería María Fernanda era el tema que su tocaya, María Isabel Párraga desmenuzaría; Hearts, Pulitzer, Capa, Hemingway, García Márquez son solo algunos ejemplos de quienes se dejaron llevar por esta pasión, y es que para hacer periodismo hay que dejarse llevar, hay que rendirse a los placeres de investigar la fuente, sucumbir a los deseos de contar la noticia, dejarse caer ante el anhelo de relatar la realidad y no solo narrar la historia sino que esta se desarrolle a través de las letras que solemos lanzar a quien nos lee. Hay que apasionarse por el periodismo para entenderlo y solo quien se apasiona por ello puede comprender qué es el Periodismo y para qué sirve.

Tras enamorarnos un poco más de esto que llamamos “Periodismo” de labios de María Isabel, era hora de entender que para ser periodista (un buen periodista), es necesario como personas sentar las bases  en la credibilidad, y dicha credibilidad como valor fundamental recae en la necesidad de ser constantes y tener valores que Gladys Rodríguez supo deletrear muy bien; la Entrega, el Respeto, la Independencia, la Osadía, la Disciplina, la Integridad, la Sensibilidad, la Mística y la Honestidad son solo algunos de ellos. Gladys enfatizo una vez más en la pasión por esta profesión, en el servicio y la solidaridad; sin estar necesariamente de acuerdo nuestros profesores coincidían en aspectos que inspiraban cada minuto a amar y apasionarse por este oficio.

Era hora del recreo y la oportunidad de compartir con nuestros profesores.No todos los días te da clases Unai Amenábar o Gladys Rodríguez, fotos van y vienen, me tomo un café para calmar el frío, y me acerco un segundo a María Fernanda Flores para agradecerle la actividad, comparto unas palabras con María Isabel quien se sorprende porque decidí apasionarme por el periodismo luego de ser abogado pero a quien le pareció una sorpresa grata que decidiera luchar por este sueño.

La clase continuo y era el turno de Pedro Luis Flores, quien a pesar de carecer de la experiencia para ser un expositor, se desenvolvió dándonos su opinión sobre que le hace falta a un país donde la libertad suele estar suspendida. Aseveró que sentía decepción de saber que el emitir una opinión en Venezuela te segregaba a un bando o al otro, insistió en que para que en un país exista democracia  esta no se puede basar solo en el número de comicios sino en la cantidad de oportunidades que se tengan para emitir nuestra opinión.

Tras 3 horas de tertulia, llegó el turno de Unai Amenabar, de quien recordaba su manera tan particular de leer, escucharlo como ancla de noticias y sus intervenciones diarias eran recordatorio de mi manera similar de leer en clase, al hacerlo con cierto tono de intención, lo que generaba las comparaciones de mis compañeros. Unai insistió en que el Periodismo se escribía con “P” de presión, una presión necesaria para lograr nuestro cometido, obtener de nuestra fuente lo que buscamos, presionar hasta llegar donde queremos , pero también puntualizó que  es necesario libertad en el periodismo, ser crítico y fiscalizador de las políticas de gobierno, éste o cualquiera, no enaltecer lo hecho sino señalar lo que falta por hacer, le pregunte ¿Qué le diría a quienes piensan dejar el país? para que no lo hicieran, fue enfático en señalar que esté es un problema nuestro, y está en nosotros resolverlo.

Una mañana con sabor a tarde culminaba en ese momento entre aplausos y muestras de admiración, recordatorios según los cuales aún se puede hacer periodismo en Venezuela, y que las redes y el internet son nuestros más grande aliados, el agradecimiento de todos y la infaltable “Selfie” grupal daban por terminada una clase inspiradora por demás, de la cual me quedo  con las palabras de una encantadora María Isabel Párraga: “Lo que más me apasiona del periodismo, es que siempre tienes la página en blanco al día siguiente.

 

-Néstor Cumare.